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Ser influyentes

Artículo publicado en EL MUNDO

De aquí a los próximos comicios electorales del 20-D van a ser varios los estudios que se publiquen sobre intención de voto. Pero, ¿son fiables los sondeos electorales? La experiencia nos dice que en muchos casos el resultado final no se corresponde con la foto del momento. ¿Por qué ocurre esto?

Un elemento a tener en cuenta es la técnica empleada, que contribuye al aumento o disminución del sesgo. No es lo mismo que la entrevista la realicemos por teléfono que por medio de una entrevista personal a domicilio. El presupuesto y coste disponible para la investigación tiene mucho que ver en este caso.

Otro aspecto a considerar está relacionado con que a nadie le gusta que le pregunten por sus aspectos íntimos. Este hecho resulta bastante significativo. A pesar de los casi cuarenta años de democracia, el manifestar públicamente a quién votamos todavía genera un cierto respeto o vergüenza a gran parte de la población. Por establecer un paralelismo: sería como si nos preguntasen sobre el número de relaciones sexuales que tenemos semanalmente. ¿Diríamos la verdad o manifestaríamos lo que nuestro entorno espera de nosotros?

Otra cuestión muy importante es el voto oculto, que rápidamente se olvida cuando vemos publicada una encuesta. Por el contrario, es lo que acaba contribuyendo a la generación de grandes sorpresas. Recordemos el caso de Cameron.

«Los sondeos electorales han pasado de ser instrumentos de análisis a instrumentos que tratan de influir en la opinión pública»

Todo y que podríamos seguir citando una larga lista, uno de los más significativos, a mi entender, radica en el papel que han adquirido los estudios de opinión electoral. Estos han pasado de ser instrumentos que tratan de reducir la incertidumbre a convertirse en instrumentos que tratan de influir en la opinión pública. Qué duda cabe de que a nadie le gusta ser el patito feo, y que aparecer como ganador siempre nos hará más atractivos de cara a nuestra audiencia.

De aquí al 20-D veremos muchas encuestas, tantas como justificaciones e interpretaciones por parte de unos y otros, para convertirlas favorables hacia su opción política. En eso consiste el juego: en influir más que en informar.

Eduard Amorós Kern es director de Marketing en KAIZEN GROUP y profesor de la Universitat de València

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