Blog: Kaizen

El neuromarketing es una rama dentro de la investigación de mercados que se basa en aplicar técnicas del área científica a la investigación social. De este modo, el neuromarketing utiliza técnicas como resonancias magnéticas funcionales, electroencefalogramas y sensores para captar la actividad neuronal en base a un estímulo.

Dicho de otra forma, analiza qué parte del cerebro se activa y qué acciones desencadena delante de un estímulo concreto.

¿Cómo se aplica todo esto al marketing?

Básicamente se utiliza esta técnica para conocer las reacciones sensoriales de los consumidores delante de ciertos estímulos. Por ejemplo, qué tipo de reacción genera un packaging, una campaña o un producto.

“Comprender la mecánica meta consciente de los procesos mentales es una tarea imprescindible ya que es precisamente esa dinámica la que determina el éxito o fracaso en la relación de una empresa con su mercado.” Braidot, N. “Neuromarketing: Neuroeconomía y Negocios”

Estas reacciones se miden en tres categorías:

  • niveles de emoción: si son emociones positivas, negativas, extremas, planas…
  • atención: el grado de atención que se presta en un primer momento, es decir, aquello que más llama la atención
  • memoria: si los usuarios recuerdan el estímulo o no

¡La cantidad de información del consumidor que se puede obtener es increíble!

Pero si nos centramos en un campo de estudio el que más influencia recibe del neuromarketing es el campo de los colores.

Hay colores que llaman más la atención que otros, pero ¿sabías por qué?

Un grupo de investigadores descubrió que hay varios grupos de neuronas que detectan diferentes totalidades, es decir, que hay ciertas neuronas que están codificadas para detectar ciertos colores, y por tanto no todos los colores producen la misma estimulación cerebral. Por ejemplo, el grupo de neuronas que procesa el color rojo es mayor que el del amarillo, por lo que el estímulo que se produce delante del color rojo es mucho mayor. Por eso el color rojo abunda tanto en la publicidad.

Si conocemos la percepción del color, así como de las formas y direcciones, podemos crear un logo potente, que incida en las tres dimensiones que hemos comentado antes: emoción, atención y memoria. Y no solo a nivel de logo sino en términos de comunicación general.

¿Te animarías a aplicar la técnica del neuromarketing?

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